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LÚGUBRES MONÓLOGOS DE MUJER |
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Levemente mezo la cortina,
a la espera de un rostro amable
que pueda vislumbrar
más allá de la ventana,
naufragios persistentes en el alma
brindando un instante de calor
a este solitario lecho moribundo. |
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Joiner R... Henández B…
20 de octubre 2007
En pie,
estremecido sobre el umbral
retrocedía horrorizado
…ante
inescrutable ruta
contenida entre viento y agua
arrebatando su último suspiro
al atardecer.
Entrelazados, lágrimas y espigas
del único vientre que brilla
con dolor eclipsado
ante el arrebato del agua
de una sonrisa de 3 años. |
TUS COLUMNAS
Con fuerza, abrazo tus columnas,
donde solías apoyarte
y darle paso al hervor de las pieles,de
reposó nuestro cielo sobre ellas
y hoy el infierno
las desgasta entre cristales
donados por la desesperación.
Entre distancias infinitas
se encuentra la oscuridad de la luz,
analogía presente entre lo que soy
y lo que tu vez de mi.
Y mientras la mente divaga
entre el pasado y el presente
se suprime el futuro. |
Silencio y tiempo
lentamente te devoran.
Piedad es ausente ante tus manos,
entre tormentas,
aminorando tú ser,
lúgubres monólogos
son arrojados al viento,
completando el inescrutable
círculo de tu existencia.
Lecho marital cómplice
patíbulo del verdugo,
idealizado a tu compañía.
Despojada de ternura,
a ignominioso objeto reducida,
concibiendo este silencio,
más cálido que susurros punzantes
vividos ante el umbral constante,
contemplando la caída del crepúsculo
intentando resarcir
el hasta ahora…
sufrimiento al filo del ocaso.
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Sobrevivo sin horizonte,
sin complejas formas de vida
y sin la más tierna postura de mujer.
Sigo siendo ínfima ante el viento
y ante tu enigmática mirada
como el primer día.
Combato al tiempo
con inútiles anhelos de juventud.
Mientras la piel teje
los ramalazos de la soledad,
el alma interpreta
el más profundo Réquiem,
las cuerdas se encargan de
llevar el dulce de la muerte,
los vientos anuncian
el inevitable deceso.
Y aun sin que una voz intervenga
se perciben los más lúgubres lamentos del alma. |
AL FINAL DEL CREPUSCULO |
Trabajo publicado en las revistas virtuales, AZUL @RTE, ALMIAR en su sección Mar de Poesias, Tierra de Letras |
Hoy el alma ya no encuentra
el sosiego que le dan tus besos, pues hoy,
de gris se viste la bóveda y cobija de tristeza
la plácida y ausente imagen, ya impenetrable,
en la más agobiante ausencia.
Ha desaparecido el albor, el suspiro,
hasta las fuerzas,
por la lejanía de tu cuerpo,
ya ni la savia tiene sentido,
si tu respiración no sostiene
un dulce debate con la mía,
en ese hermoso instante de adhesión,
anhelado e ineludible a la vida y a la muerte
se juntan … se aman
para saber que no ha sido
en vano el existir. |
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Al instante del desenfreno,
observo tus pupilas,
aún más que en el alba
y solo las veo reposar
como al final del crepúsculo,
hasta que depositas
tus preciosas gemas vertiginosas
dentro de mí sagrado aposento
de tu heredad.
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En solitario lecho que habito,
implacable encuentro con el viento
dejando solo tu recuerdo
que salpica de tristeza
al cuerpo inocente, entre tus manos
mientras este leve viento
acaricia sin permiso lo que te pertenece.
Anhelamos… nuestra inmensidad
cuando la irrumpe el viento,
en sublime placer al ínfimo contacto
pues ese soplo de vida
cualquier fuego aviva
induciendo la explosión al alba
absorbiéndolo todo
en donde ni el viento
puede habitar.
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Cierta claridad crepuscular
es atraída por un efecto lunar
dibujándose tenuemente
la constelación de Orión,
que ha sido plasmada
mágicamente en su pecho
como en cual cielo infinito
en el que pierdo,
y abandono todo…
caigo inevitablemente
en un suspiro casi mortal
y sin tiempo, para retroceder,
pudiendo así, abandonarlo todo
y en ti lentamente con la Luna
observando la bóveda celeste
casi idiotizada por la constelación,
que aunque desapareciera la noche,
siempre en tu pecho se iluminará.
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POESÍA POR LA PAZ |
Dentro de la Antología poética por la paz realizada por el Centro Literario El Túnel, así como también en la revista AZUL @RTE. |
A EMMANUEL
(El 1er niño nacido
en cautiverio Colombia)
Colmada de vestigios de verdad,
ausente para los sedientos de justicia
la luna Contagia de tristeza al sol,
Lagrimear de estrellas
Cielos que recubren
Bajo terciopelos de topacio
Frías e Inescrutables tumbas
Olvidadas en la soledad de la selva
Lúgubres lechos, impunes refugios
De almas devastadas, mutiladas
Por un descomunal arrebato de libertad
Ríos de impunidad,
Donde flotan nombres y cuerpos
Que saben a años de espera
Sueños e ilusiones
De un país que se contempla
En un juego sin tregua ni fin
¡Oh esperanza!
Que dibujas tus contornos
En falsos pactos de alta ralea
Permítenos no borrar tu nombre
No acabar nuestros anhelos de verte
Por primera vez
¡Oh EMANNUEL!
Y olvidar tu cautiverio. |
Aterrador escenario
espigado por la eternidad,
aloja allí a las innumerables almas
sin destino y sin fin;
confundidas, atrapadas
con incesante codicia
y abrumadora desesperación,
albergando en sus recuerdos
pavorosos episodios
de la morada terrenal,
confrontándose entre las confines
del odio y la locura,
la fascinación y la espera
del acto de redención
inexistente en el crepúsculo,
transitado ya, sin retorno,
mientras Sílfide, dulce ninfa,
recorre los bosques con nimia
sutileza y premeditada indolencia,
ignorando
el dulce susurro de sus condenados,
que por un fuego abrasador
son consumidos una y otra vez.
Y así, la sentencia eterna:
lo que en vida
no se logra destruir,
después de la muerte esgrime
para la dulce satisfacción
de sus más temidos verdugos.
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Sobre frías y húmedas tierras
reposas, inanimado,
cobijado de injusticia
con tu conciencia ausente
abatido por las sombras
van transcurriendo por su cuerpo
el tedio de las horas
mientras un ejercito de pequeños habitantes
marchan implacables
arrebatando a su paso
lo que dejo tu verdugo
sin reclamos, ni sollozos
y tu alma expectante
anhela la victoria
sobre la impunidad.
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